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Los semiconductores viven un ciclo, una demanda y una sobrecapacidad 

  • Foto del escritor: Redacción - El Cambio
    Redacción - El Cambio
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura


El mercado de semiconductores en 2026 tiene algo de milagro y algo de trampa. Todo el mundo mira a la inteligencia artificial como si hubiera descubierto una demanda infinita, como si Amazon, Microsoft, Meta o Google pudieran levantar centros de datos sin límite, sin electricidad, sin transformadores, sin agua, sin helio y sin coste de capital.


Y ahí es donde conviene bajar un poco la música. La historia es potente, eso no lo discuto. La inteligencia artificial es una transformación tecnológica real, pero en los mercados una gran revolución no siempre implica una buena inversión a cualquier precio.



La memoria HBM está estrangulada, la DRAM ha vuelto de la muerte con precios disparados y Nvidia sigue siendo el nombre que todos quieren tener en cartera, aunque algunos ya no sepan si compran una empresa o una religión de expectativas de crecimiento perpetuo.


El capex de los hiperescaladores se mueve en cifras de locura, por encima de los 600 mil millones de dólares previstos para 2026, destinados no solo a chips, sino también a centros de datos e infraestructura asociada, y eso sostiene toda la arquitectura narrativa del sector. 


Pero en el mercado hay una verdad incómoda que se aprende perdiendo dinero: una buena empresa a mal precio puede ser una mala operación. Y aquí hay mucho de eso. 


Micron, por ejemplo, puede parecer barata si se mira con beneficios de pico de ciclo. Esa es la trampa clásica de las cíclicas: justo antes de girarse parecen baratísimas. 


Ya vi a Micron en 2018 cotizar a cuatro o cinco veces los beneficios, parecer regalada, y partirse prácticamente por la mitad cuando giró el ciclo de la memoria DRAM. No digo que ahora tenga que repetirse igual. En el mercado el “cuándo” es más caro que el “qué”.


Pero cuando todos descuentan escasez eterna, márgenes eternos y demanda eterna, conviene recordar que los ciclos también existen y alguien ya está vendiendo paraguas.


Ojo con esto. Además, el siguiente filtro es más incómodo: poder enchufar todo ese silicio. Si un centro de datos necesita cientos de megavatios y la red eléctrica no acompaña, el chip deja de ser revolución y pasa a ser inventario caro.


Lo mismo con el helio, con la logística, con Taiwán y la capacidad industrial necesaria para sostener esa expansión. Y cómo no, Europa llegando tarde, lenta, burocrática. Intel cancelando planes europeos dice más de dónde se juega la partida que cualquier plan de Bruselas.


Refleja una realidad incómoda: competir en fabricación avanzada requiere una escala de inversión y velocidad de ejecución que pocos actores pueden sostener. Mi lectura es simple: hay que estar en el sector, pero sin casarse. TSMC, ASML o Broadcom tienen foso.



Nvidia tiene dominio, pero también concentración de clientes. Y esto también genera unas expectativas muy exigentes ya incorporadas en su valoración. Micron tiene beta, ciclo y peligro.


“¿La cuestión es cuánto de ese futuro ya se está descontando en el precio?” El superciclo existe, sí. La burbuja puede existir también. La cuestión no es si la IA cambiará el mundo. La cuestión es desde qué precio. 



Escribe Ioannis Kantartzis, estratega de opciones, mentor financiero y escritor, para ActivTrades



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