La IA y los semiconductores es una guerra que ya cotiza en la Bolsa

hace 23 horas
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Hay días en los que uno mira la cotización de NVIDIA y parece que todo depende de cuántos chips va a vender, de cuánto crecerán los centros de datos o de si el próximo trimestre volverá a superar las previsiones, cuando en realidad detrás de cada movimiento también hay una lucha política y económica entre Estados Unidos y China que cada vez condiciona más al sector.
Recuerdo una sesión en la que NVIDIA presentó unos resultados extraordinarios y, aun así, la acción empezó a caer. La pregunta que surgió inmediatamente fue la de siempre: “¿Pero no eran buenos los resultados?”.
Claro que lo eran, el problema es que el mercado esperaba todavía más y, cuando una compañía cotiza con unas expectativas tan elevadas, ya no basta con hacerlo bien, sino que tiene que rozar la perfección trimestre tras trimestre.
Esa es una de las primeras cosas que uno aprende operando en bolsa: una gran empresa no siempre es una gran operación, especialmente cuando todo el mundo ya conoce la historia.
Durante años hemos tratado los semiconductores como una parte más del sector tecnológico, pero ahora son una infraestructura estratégica comparable a la energía, las telecomunicaciones o la defensa, porque están presentes en los centros de datos, los teléfonos móviles, los vehículos, la industria militar y prácticamente cualquier proceso de automatización.
Quien controle el diseño de los chips, las máquinas necesarias para fabricarlos y la capacidad de producirlos a gran escala tendrá una enorme ventaja económica, aunque también una herramienta de presión política.
Por eso Washington intenta limitar el acceso de China a la tecnología más avanzada y, al mismo tiempo, recuperar parte de la producción dentro de Estados Unidos.
TSMC tiene previsto elevar su inversión en el país hasta los 265 mil millones de dólares, aunque fabricar allí probablemente será más caro que hacerlo en Asia.
Desde un punto de vista empresarial puede parecer poco eficiente, pero esta carrera ya no se decide únicamente por costes y márgenes; también se decide por seguridad nacional y por la necesidad de no depender completamente de fábricas situadas a miles de kilómetros.
La situación de NVIDIA resume bastante bien esta contradicción, porque puede seguir aumentando sus ingresos a un ritmo extraordinario mientras pierde acceso a una parte del mercado chino.
China, además, no se va a quedar esperando indefinidamente: las restricciones pueden frenarla durante un tiempo, pero también la obligan a desarrollar chips, maquinaria y proveedores propios, y en ocasiones prohibir una tecnología no elimina al competidor, sino que le da más razones para intentar fabricarla.
ASML se encuentra en medio de todo este tablero, ya que sus máquinas son esenciales para producir los chips más avanzados y prácticamente no tienen sustitutos reales. Esto demuestra que no estamos ante una historia construida únicamente sobre expectativas, porque existen inversiones, beneficios y barreras de entrada enormes, aunque eso tampoco significa que cualquier precio sea razonable.
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Como trader, mi conclusión es bastante sencilla: la inteligencia artificial probablemente seguirá creciendo y los semiconductores continuarán siendo uno de los grandes temas de inversión de los próximos años, pero cuando todo el mercado conoce una historia, el beneficio ya no está en repetirla, sino en calcular cuánto de ese futuro está descontado en la cotización.
La IA puede cambiar el mundo, pero nuestra cartera seguirá dependiendo de algo mucho más básico: el precio al que decidamos entrar.
Ioannis Kantartzis, estratega de opciones, mentor financiero y escritor, escribe para ActivTrades
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