Es mejor infraestructura inteligente que más puentes y carreteras
- Redacción - El Cambio

- 7 may
- 2 min de lectura
Con el crecimiento de la demanda de transporte, no solo es necesario contar con más y mejores vialidades, sino que éstas se mantengan en óptimas condiciones para garantizar una movilidad más segura y eficiente.
“La prioridad ya no debe centrarse únicamente en construir más infraestructura, sino en cómo asegurar su funcionamiento a largo plazo”, considera Felipe Martínez, CEO de Huella Estructural, empresa consultora en infraestructura.

Explica que el monitoreo de la salud estructural permite pasar de un enfoque reactivo a uno preventivo, donde las decisiones se basan en datos continuos y no únicamente en inspecciones periódicas a la infraestructura.
Según el directivo, a través de ciertas tecnologías se puede medir en tiempo real variables como vibraciones, deformaciones, cargas y condiciones ambientales, por lo que es es posible anticipar fallas, optimizar el mantenimiento y extender la vida útil de la infraestructura.
En lugar de depender exclusivamente de inspecciones visuales que pueden ser limitadas y esporádicas, los sistemas modernos permiten además identificar cambios sutiles en el comportamiento de una estructura antes de que se conviertan en problemas mayores.
“Lo que es relevante en puentes, donde factores como la fatiga de materiales o las cargas dinámicas pueden acumularse de forma imperceptible”.
Además, esa solución tecnológica centraliza información, facilita la toma de decisiones y genera alertas tempranas, y con ello permite a las autoridades y operadores contar con una visión más completa del estado de las estructuras, priorizar intervenciones y optimizar recursos públicos.

“El valor de estos sistemas está en la recolección de datos y en su interpretación. Cuando se logra traducir esa información en acciones concretas, se fortalece la seguridad de los usuarios y se mejora la eficiencia operativa de toda la red carretera”, añade el CEO de Huella Estructural.
Actualmente se encuentran en proceso de construcción o por iniciar alrededor de 21 puentes y distribuidores viales en distintas regiones del país, como parte del Programa Nacional de Infraestructura Carretera.
Esos proyectos representan una inversión estimada de 12 mil 950 millones de pesos, con el objetivo de fortalecer la conectividad, reducir tiempos de traslado y detonar el desarrollo económico regional.
A medida que México continúa invirtiendo en infraestructura vial, la integración de estrategias de monitoreo estructural se perfila como un componente indispensable para maximizar el impacto de estas inversiones.
Más allá de la construcción, el verdadero reto radica en asegurar que carreteras y puentes operen de manera confiable, segura y sostenible a lo largo del tiempo, sostiene Felipe Martínez.















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