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La IA moderniza una empresa en meses, pero cambiar el mando tarda una generación

Foto del escritor: Redacción - El Cambio
Redacción - El Cambio
12 oct
2 min de lectura
IA
Belén Scarso Sprengers, directora de Operaciones en ONT Family Trust

Las empresas familiares mexicanas incorporan IA mientras una decisión mucho más antigua sigue pendiente en miles de organizaciones: ¿quién tendrá el control del negocio cuando el fundador ya no esté al frente.


Una empresa familiar puede incorporar inteligencia artificial en cuestión de meses. Cambiar la forma en que se distribuye el poder dentro de la familia puede tomar años.



El Global Family Business Report 2026 de KPMG señala que 43% de las empresas familiares

en México ya desarrolla proyectos piloto relacionados con inteligencia artificial y 16% ha

conseguido escalar su uso.


Al mismo tiempo, la sucesión continúa entre sus principales desafíos: 36% la identifica como un reto de largo plazo y solo una cuarta parte manifiesta un alto nivel de confianza en la preparación de la siguiente generación.


El contraste revela un problema de negocio que va más allá de la tecnología. Una compañía

puede automatizar ventas, análisis financiero, atención a clientes o procesos administrativos,

pero ninguna herramienta determina quién tendrá autoridad para tomar las decisiones

estratégicas cuando cambie la generación que controla la empresa.


“Una empresa puede tener sistemas de inteligencia artificial muy avanzados y seguir siendo

completamente artesanal en la manera en que toma sus decisiones más importantes. En

muchas familias empresarias todavía existe una enorme dependencia de una sola persona.

Digitalizar la compañía sin resolver esa dependencia puede hacerla más eficiente, pero no

necesariamente más preparada para sobrevivir a una transición generacional”, explica Belén

Scarso Sprengers, directora de Operaciones en ONT Family Trust.


La transformación tecnológica, la IA, también están modificando qué constituye el patrimonio empresarial.


Además de acciones, inmuebles o inversiones, una parte creciente del valor de las compañías depende de bases de datos, propiedad intelectual, plataformas tecnológicas,

información de clientes y conocimiento interno.


Eso vuelve más urgente distinguir quién es propietario, quién administra y quién tiene capacidad de decisión.


KPMG estima además que hacia 2035 una tercera parte de las empresas familiares mexicanas anticipa contar con ejecutivos externos a la familia al frente de su gestión. Preparar una sucesión, por tanto, ya no significa únicamente decidir qué familiar ocupará la oficina principal, sino algo más allá, incluso de la IA.


“La sucesión no debería comenzar cuando alguien anuncia que quiere retirarse. Una familia

empresaria debería saber con anticipación qué activos tiene, quién puede administrarlos, cuáles miembros tendrán funciones operativas y cuáles serán únicamente propietarios. La tecnología está cambiando muy rápido el valor de las compañías y hace todavía más

importante documentar decisiones que durante años pudieron resolverse informalmente”,

señala Scarso Sprengers.


La IA puede acelerar prácticamente todos los procesos de una compañía. La pregunta que sigue sin responder es quién tendrá la última palabra cuando cambie la

generación que la dirige.

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