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La FAA allana el camino al MAX 10 fabricado por Boeing

Foto del escritor: Redacción - El Cambio
Redacción - El Cambio
8 oct
3 min de lectura

Boeing recibió el espaldarazo que llevaba semanas esperando: la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) concluyó que el fallo de software detectado en los ordenadores de gestión de vuelo de ciertos 737MAX —que podía afectar a la guía automática durante una aproximación frustrada— no constituye un problema de seguridad operacional, ya que los pilotos conservan el control total en todo momento.


La determinación levanta la pausa que el propio regulador había impuesto a finales de septiembre y despeja el camino para certificar el 737 MAX10, la variante de mayor capacidad de la familia y la última que aún esperaba la luz verde de la agencia.



El origen del fallo se remonta a una alerta de WestJet en noviembre de 2024; Boeing reabrió el caso tras recibir más reportes, lo comunicó a toda la flota en agosto de este año y trasladó sus hallazgos a la FAA en septiembre, lo que llevó a la agencia a congelar temporalmente el proceso.


El software en cuestión fue suministrado por GE Aerospace. Con el visto bueno del viernes, fuentes del sector consideran posible que la certificación del MAX 10 llegue todavía este mes de octubre, el calendario que Boeing manejaba originalmente. El fabricante tiene cerca de mil 500 unidades del MAX 10 en pedido, un avión clave para competir con el Airbus A321neo en el segmento de pasillo único de mayor capacidad.


Análisis fundamental


La noticia llega en un momento en el que Boeing empieza a mostrar señales tangibles de recuperación operativa, aunque todavía lejos de una normalización financiera completa.


En el segundo trimestre de 2026, la compañía elevó sus ingresos 8 por ciento interanual, hasta 24 mil 600 millones de dólares, apoyada en 171 entregas comerciales —la cifra trimestral más alta desde 2018—, y redujo su pérdida neta a 428 millones de dólares (-0,67 dólares por acción), frente a los 612 millones del año anterior.


El flujo de caja libre volvió a terreno positivo, con 631 millones de dólares, y el backlog total alcanzó un récord de 715 mil millones de dólares, con más de 6 mil 200 aviones comerciales pendientes de entrega.


El contrapunto sigue siendo el balance: la deuda neta sobre EBITDA se mantiene elevada, en torno a 5.16 veces, y la rentabilidad sobre el capital invertido continúa en terreno negativo.


El mercado paga además una prima notable frente al sector, lo que indica que la cotización ya descuenta buena parte de la mejora operativa esperada para los próximos trimestres.


La certificación del MAX 10 no resuelve de un plumazo los problemas de apalancamiento de Boeing, pero sí elimina una fuente de incertidumbre regulatoria que llevaba años pesando sobre toda la familia MAX y abre la puerta a acelerar las entregas con mayor previsibilidad, algo que beneficia tanto a la cadena de suministro como a las aerolíneas que llevan tiempo esperando sus pedidos.


Análisis técnico


La acción cerró ayer en 192.74 dólares, por debajo de la banda de sus medias móviles, situadas entre 211.96 y 220.64 dólares, lo que confirma que el valor cotiza aún en una fase correctiva de corto plazo pese a la mejora de fundamentales.


El movimiento actual marca ya el tercer rebote técnico del valor cerca de la zona de mínimos de noviembre de 2025, en 176,72 dólares, un nivel que se perfila como soporte estructural relevante tras haber contenido las caídas en sucesivas ocasiones.


El RSI ha rebotado desde una sobreventa excesiva hasta el entorno del 40 por ciento, señal de que la presión vendedora ha perdido intensidad sin llegar todavía a confirmar un cambio de tendencia.


El MACD se mantiene en un entorno bajista muy marcado, aunque en fase de retroceso, lo que refuerza la lectura de agotamiento del impulso negativo más que de un nuevo episodio de ventas.


La resolución del fallo permite recertificar MAX10


La resolución del fallo de software reduce un riesgo regulatorio que pesaba directamente sobre el calendario de certificación del MAX 10 y, por extensión, sobre la capacidad de Boeing de acelerar su ritmo de entregas.


Técnicamente, la reiterada defensa del soporte de 176,72 dólares en tres ocasiones distintas sugiere que el mercado sigue dispuesto a comprar en esa zona, aunque mientras el precio no recupere la banda de medias móviles en 212-221 dólares, el sesgo de corto plazo seguirá siendo cauto.


La combinación de RSI en recuperación, MACD en contracción y un soporte que resiste por tercera vez deja margen para un rebote técnico más sólido si la confirmación formal de la certificación llega en las próximas semanas, tal y como anticipa el sector.




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